Somos seres sociales, vivimos en grupo y tenemos unas escalas de valores, normas y límites que nos ayudan en la convivencia diaria.
A menudo me encuentro con padres y madres que dicen que hoy en día la juventud no tiene valores, que “Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros”.(Sócrates 470 a. C. – 399 a. C.)
Pues en esas andamos todavía y siempre.
Lo primero que tenemos que aclarar es que somos los padres y madres quienes enseñamos esos necesarios valores y habilidades sociales que son el respeto y la convivencia. Después, la sociedad también enseña y completa esa educación. Y la sociedad somos todos, familia, amigos, profesores, vecinos…
Se me ocurre comentar unas pautas a seguir que me parecen importantes. Hay más, estaría bien que me las fuerais indicando para completar la idea.
¿Cómo podemos enseñar respeto a nuestros hijos e hijas?
• Hablar con amabilidad, sin expresiones groseras. Evitar los gritos y el crear mala atmósfera en casa.
• Usar las fórmulas de cortesía para saludar, pedir favores o dar las gracias y pedir disculpas cuando nos equivoquemos.
• Felicitarlos por sus logros y advertirles de sus errores en privado, nunca en público.
• Pensar bien de ellos y ellas y darles oportunidades de rectificar.
• Escucharles con atención, interesarnos por sus cosas y respetar sus gustos, sus amistades, etc.
• Mantener siempre los compromisos y ser puntuales cuando nos esperen.
• Expresar nuestras opiniones sobre cómo valoramos determinados acontecimientos y pedir que expresen las suyas.
• Actuar de manera coherente. Si decimos que respetar a los demás es básico, no debemos, por ejemplo, hablar de otra persona que no está presente faltándola al respeto.
• Cultiva la paciencia con tus hijos e hijas. Ayudará a que sean más tolerantes y respetuosos con los demás.
• Decirles a nuestras hijas e hijos y a nuestra pareja lo mucho que les queremos y demostrarlo con nuestra actitud.
• Alabar aquellas cosas que hagan bien. Esto les hace sentir mucho entusiasmo, confianza y tranquilidad.
• No decirles todo lo que hacen mal en cada momento. Escoger aquellas cosas que han hecho mal y proponer algunas acciones para mejorarlas.
• No hagas bromas que puedan humillarles.
• No exageres sobre sus cualidades ni sobre sus defectos.
• Crea situaciones de diversión familiar: chistes, juegos, anécdotas, películas divertidas… El sentido del humor es muy pedagógico.
• Si cometes algún error, acostúmbrate a pedirles perdón.

Es la primera vez que leo algo de esta página, y me parece bastante nutrida la informacion que se da, sirve para muchas personas, sobre todo para acordarnos precisamente de que nosotros tambien fuimos adolescentes
Me parecio muy interesante todo lo que dice y es muy bueno porque nos ayuda a mejorar todas las cosas malas que hacemos y decimos y aprender a respetar a todas las personas.
Yo soy una adolecente, me llamo Ana. En mi aula de 1º de secundaria no nos tenemos respeto, y es con todos: los profesores, alumnos, compañeros. Cuando alguien pide algun tipo de colaboracion siempre habla uno y se queja. Me gusto mucho el articulo y voy a publicar algunos segmentos para mis compañeros.